Sobre mi …

“Cuando lo pierdes todo te das cuenta que has empezado a ganar”

Siempre recordaré mis dos primeras apuestas, la primera estaba viendo un Ludogorets–Valencia, partido de la UEFA, y con eso que me sobró un euro de lo que estaba tomando, había una maquina de las de hacer apuestas, entre risas dijimos no hay huevos a que marca el primer gol Barragán, entre risas lo hice. Como anécdota diré que Barragán no había metido un gol el Valencia, ahora veo con el tiempo, y sólo había marcado 3 goles en su carrera profesional, ninguno de ellos en Primera División, y mucho menos en competición europea, minuto 5 gol del Valencia ¿adivinas quién marcó? Si Barragán, 59 euros por un euro, y todo por unas risas.
La segunda apuesta que hice también fue a mi equipo el Valencia, tenía un partido complicado, venía de perder la ida contra el Basilea por 3-0, necesitaba un milagro para pasar, pues yo ricé el rizo, 5 euros no solo a que el Valencia se clasificaba, lo hacía con un hat-trick de Paco Alcácer, algo más de mil euros con tan solo cinco.
Reconozco que en mi cabeza hizo un clic, ¿qué tiene de malo jugar? Muchos famosos lo anuncian, esta bien visto, y que narices, te crees el puto amo con dos apuestas de nada ganas más que en un mes trabajando, ¿qué podía salir mal?
Ahora cuando miro atrás me doy cuenta y me digo a mi mismo, ojalá hubiera fallado esas dos apuestas. Con ese dinero crees haber descubierto la panacea, y te compras algún capricho, piensas que es una manera fácil de ganar dinero, para nada, al menos en mi caso, a la que te has querido dar cuenta ya te has gastado más, mucho mas de lo que tu has ganado, y lo que es peor, te crees que jugando vas a ser capaz de revertir la situación, ahí ya has caído en las redes de las casas de apuestas.
Te obsesionas, quieres controlarlo absolutamente todo, recuerdo como por aquella época tenía controlados el ranking mundial de tenis (para los torneos del ITF Futures), de bádminton y hasta de Tenis de Mesa.
Tienes la urgencia de recuperar, y cada vez arriesgas más, si fallas, es por mala suerte y si alguna vez ganas te engañas diciéndote que eres el mejor aunque si se hacen números has perdido más del triple de lo que has ganado.
Te ilusionas por esas pequeña ganancia, y sigues jugando hasta que vuelva a saltar la campana, esto pasa bastante veces hasta que llega el día que no retiras el dinero porque te sabe a poco, o mejor dicho no te sabe a nada, quieres más, y el único movimiento que haces es para depositar más dinero en la casa de apuestas.
Una vez en el torbellino de la autodestrucción, el día que ganas, ni te alegra, ni te ilusiona, tu subconsciente ya sabe donde va a acabar ese dinero, jugándotelo a cualquier partido sin conocimiento, y perdiendo el dinero que no tienes.
Toqué fondo, me di cuenta de que tenía un problema cuando me desperté un día a las 4 de la mañana y lo único que había era un partido de tenis de mesa, y me llegué a jugar 500 euros a un set de dos personas que no conocía.
Pero sigues jugando, no sé si por inercia o porqué y se te van las ganas de vivir. Recuerdo como si fuera hoy aquel día 8 de septiembre de 2015. Volví a nacer, tenía pensado en quitarme del medio, pero antes de hacerlo vi a mis padres, no podía hacerlo, fui valiente y di un paso adelante y tres años y algún día después me siento orgulloso de haber salido del pozo.
Hoy tres años y dos meses después, de aquél bendito 8 de septiembre de 2015, que decidí cambiar de vida, agradezco a todos los que me han acompañado en este difícil camino de salir del pozo, es complicado, muy complicado, hay mucha gente que recae pero que se vuelve a levantar, pero si se quiere y se trabaja se puede salir.
Sólo pido ahora que la sociedad deje de vernos como unos viciosos, al fin y al cabo somos o hemos sido enfermos, y estigmatizar a una parte de la sociedad que está pasando por un mal momento en su vida llevando en
muchos casos al suicidio.